Ríndete.
Aprendiendo a navegar entre identidades
¿Quién eres? Me preguntaba hoy mi facilitadora en una sesión 1:1. Nunca me ha molestado no definirme, saber que soy muchísimas cosas, pero siempre supe quién era. Hoy no lo se. No es que no encuentre las palabras genuinamente no lo sé.
Lo que si sé es que no soy quien era hace un año. Y creo que lo que me tiene perdida es que sigo intentando cumplir expectativas construidas para una versión mía que ya no existe.
Y esto es tan agotador. Vivo en un constante recalculando porque no he podido construir algo que sea coherente con quien si soy hoy.
Mientras escribo esto, aparecen en mi cabeza la lista de las personas que sabiendo esto de mi, me juzgarían. Al menos eso creo. Y te lo comparto porque estoy segura que te ha pasado más de una vez. Y en otras ocasiones cuando esto me llega a la cabeza, cierro la lap, me ocupo con algo más “importante” o más “urgente” menos lo que realmente quiero.
Ríndete. Con eso terminó mi sesión y que rico. Ríndete a no hacer siempre lo correcto, ríndete a la estrategia perfecta, a ser el producto terminado. Ríndete a no saberlo todo, a no estar lista.
Ríndete a hacerlo feo, a cagarla.
Si constantemente te estas diciendo que no estas haciendo las cosas bien, mejor pregúntate con quién te estas comparando. Ver el trabajo de los demás o recolectar información es algo valiosísimo, menos cuando te frena. No, cuando te paraliza.
El miedo a cometer errores esta atado a las expectativas que nos ponemos. Dejar de hacer las cosas por no hacerlas mal, nunca llevo a nadie a nada. La evolución no viene de hacerlo todo bien, en los tiempos perfectos, sin que le falte un punto.
Tu trabajo debe estar ahí afuera, en donde sirve. No en tu cabeza, acumulando frustraciones.
Pregúntate, ¿Qué es lo que estoy tratando de probar o defender que no me permite ser? La parálisis la causa más un exceso de algo, que una falta de. No es porque no seas suficientemente buena. Es porque tienes demasiadas ideas preconcebidas sobre lo que deberías crear y cómo deberías hacerlo.
Estoy intentando dejar de corregirme antes de solo existir. No porque no crea que es importante agregar valor a lo que hacemos, si no porque necesito que se desbloquee el miedo a cagarla.
Estoy empezando a crear un protocolo de experimentación, ahora qué me gusta, qué me relaja, qué me satisface, qué me regresa a mi.
Te regalo ese ejercicio. Todo lo que creas que eres, a lo que te dedicas, a lo que “viniste al mundo”, lo que sabes, deséchalo, por un ratito, date permiso, quizás una hora o un día y explora. Todos cambiamos y a veces mucho más rápido de lo que somos conscientes. Los rituales de exploración nos van llevando a estas nuevas identidades nuestras. La vida no tiene que sentirse tan pesada. Cuando las cosas no caben bien, cuando se siente forzado es porque algo quiere cambiar.
¿Qué se te antoja? Quizás siempre has querido pintar, bailar, empezar un podcast, aprender otro idioma. No lo ignores, por más tonto que parezca. Son como migajas de pan que nos presentan quienes también somos.
Porque somos todo, menos un producto terminado.
Gracias por leer.
Ivonne



